23.11.05

También está dedicado a quien le quede

Todas estas son cosas que pienso y siento, pero fíjate cómo soy buena persona, tanto que no te las digo para no destruir tu estúpido y mediocre corazoncito.

Esto lo escribí hace mucho, hace como un año:
Ella estaba sentada en la ventana, algo miraba y pensaba, escuchaba música de la que nadie entiende y vió que desde ese lugar se veía aquél anuncio luminoso que él tanto quería. Rió. Antes no le hubiera significado nada. Esperaba a que su celular vibrara con aquél nombre llamándola. También cantaba mientras se encajaba los clavos donde alguna vez estuvo esa cruz ensangrentada que nadie quería. Y ahí se quedó hasta que la botella de plástico se dejó de ver y el árbol plantado en la azotea se perdía con el cielo.

Nadie ha podido comprender todavía cómo el alma y el cuerpo, que tan bien se relacionan, se hallan unidos de un modo tan estrecho como si jamás debieran separarse, y no obstante, se amargan sin cesar la vida.

Fausto

Tantas ganas que tengo yo de verte y si por ti fuera, sólo me verías la vagina, bueno, a veces la boca.

Dedicado a quien le quede

Continúa hablando que esa maldita boca no te para nunca, sólo te sale mierda de ella, escupes pedazos de tu maldito cerebro hecho mierda, porque se te hace más sencillo decir pendejada y media a usar una puta neurona que te permita emitir una palabra coherente.

Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio
Albert Einstein


La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la
sabíduría
misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la
inteligente resolución de volverse loca
Heinrich Heine

Apártense vacas que la vida es corta

Se subió un niño al camión, era el único humano. Todos los demás eramos vacas. El autobús venía repleto de vacas gordas. El niño venía acompañado de su mamá. También era una vaca. Una vaca grande y gorda con su cascabel al cuello. El niño no podía pasar entre tanto ganado y se abría paso a codazos. Nosotros sólo muábamos, él era el único humano.

La estúpida

Esto es algo que escribí hace mucho, no sé cuando, pero fué hace como dos años.

Iba sentada en el camión camino a la escuela y frente a mí se sentó una pareja con su hijo. Él se veía viejo, tal vez unos cincuenta. Canoso pero fuerte, pobre. Con ademanes groseros y muy desdeñado.
Ella desarreglada, pero jóven, tal vez unos treinta años a lo mucho.
Comenzaron a discutir. Bueno, más bien él. Sólo alcancé a escuchar la serie de groserías que profería hacia ella. Y cómo le decía puta. Hasta mi lugar llegó el asqueroso aliento de macho, de mierda humana. Alcancé a ver cómo le pellizcaba las piernas y ella sólo se arrimaba a la ventana deseando traspasar el autobús para poder huir. Pero fuera de eso no hacía nada.
Él la llevaba amarrada al cuello, azotándola, y ella miserablemente tratada de demostrarle lo que le quedaba de dignidad, pero se resignaba. No se quitaba el lazo con que él la llevaba como a un perro. Tal vez ella lo amaba, o simplemente era una estúpida.

Acabo de crear mi blog, la única razón por la cual lo hice fue porque todo mundo siempre me hace leer las mamadas que escriben en su blog, así que ahora van a tener que leer las mías.